La vuelta de María Pina como regalo de Reyes taronja

Valencia. Cuando se va acercando la llegada de los Reyes Magos es inevitable pedir algún deseo. Unos optan por los regalos y otros se centran menos en lo material y buscan la buena salud. La afición de Valencia Basket no concebía un mejor regalo navideño que la vuelta de su estrella María Pina tras la lesión que sufrió en su rodilla izquierda hace más de un año. Hace casi cuatrocientos días la alero caía lesionada y ayer la afición taronja pudo por fin saborear cada segundo de su retorno a la pista. Si la Fonteta hubiera estado llena, la ovación que se hubiera llevado Pina habría sido tremenda por todo el ejercicio de superación que ha afrontado la jugadora internacional. Una actuación coral con 15 triples y 98 puntos -superando los registros del club- es el mejor homenaje posible para el retorno de Pina.

El primer cuarto puso demasiada tierra de por medio para que el encuentro tuviera emoción. Valencia Basket puso la quinta marcha y no levantó el pie del acelerador. Destacaron los tres aciertos desde el perímetro de Rebecca Allen junto a un cuarto de Marie Gülich. El juego exterior del equipo de Burgos hundía al cuadro canario. La propia Allen ponía la guinda al 26-12 de los primeros diez minutos de juego con una gran canasta cuando la bocina sonaba.

Quiso mantenerse con vida en el choque el Ciudad de La Laguna. Apretó los dientes y ajustó su defensa para recortar distancias al comienzo del segundo cuarto aunque Valencia Basket es mucho Valencia Basket cuando pisa el parqué de la Fonteta. El conjunto taronja contrarrestó las acometidas de las visitantes y llegó a ponerse con veinte puntos de ventaja a falta de tres minutos para llegar al descanso. El 44-29 con el que se llegaba al ecuador reflejaba fielmente la superioridad valenciana sobre la pista.

La tónica dominante del primer tiempo no cesó en el segundo. Otros veintiséis puntos anotados en el tercer periodo evidenciaban la fragilidad defensiva de las visitantes y la claridad ofensiva de las locales. El 67-43 con el que concluía el tercer cuarto obligaba al Ciudad de La Laguna a bajar los brazos si es que no lo había hecho ya. Cuando restaban seis minutos de encuentro fue cuando se desató el éxtasis en la Fuente de San Luis. Los afortunados que pudieron presenciar en directo el choque ovacionaron la esperada entrada a la pista de María Pina ya que la alero volvía a vestirse de corto más de un año después de su lesión de gravedad. La jugadora internacional mostró un más que aceptable estado de forma con una plástica bandeja a aro pasado aunque todavía debe recuperar el ritmo de competición.

Fuente: Las Provincias

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